13 abril, 2011

Triste...




Han pasado cosas tristes y malas alrededor estos últimos 5 días…. El mundo se ha vuelto hostil y triste, para empezar en los alrededores cercanos, muy cercanos, ha habido robos, balaceras, muertes, accidentes, problemas con burócratas de entidades de justicia y de seguros… Casi estoy en shock… el diccionario dice más o menos algo así, (supongo… )

Fallecimiento s. m. Muerte de una persona. m. Acción y efecto de fallecer muerte, defunción, óbito, expiración, deceso, tránsito*. Deceso se emplea en el lenguaje culto y óbito en el lenguaje jurídico y eclesiástico.

Esto en palabras, en blanco y negro, no tiene la fuerza y el peso impactante que adquiere en la realidad, en el cotidiano, en lo tangible, cuando pasa en tu vida con todo el peso del lenguaje jurídico, eclesiástico y social.

Levantar el teléfono y SABER que algo malo pasa… es una sensación de opresión muy, muy nefasta. Saber que están allí para ti y que estas para ellos, es muy importante pero no minimiza ni aligera el dolor, la angustia, la impotencia.

Si además de eso le sumas la conciencia de tu propia fragilidad, de tu propio dolor ante lo que te pasa y lo que te refleja el hecho de un fallecimiento, en la familia. Es casi inhabilitante, aparecen y desaparecen miedos que antes no sentias, no existian No queda más que funcionar… estar, hacer lo que se tenga que hacer, apartar el conflicto dejar para después lo que no es prioritario, coordinar, abrazar, no llorar y seguir respirando.

Nunca me ha gustado asistir a delegaciones, MP, funerales o sepelios, en general me pone mal, anímicamente y físicamente. Aun así asisto cuando es mi familia. Esta vez ha sido muy triste y mucho más evidente la conciencia de que todo es frágil y delicado, que nada está escrito ni seguro, que el amor, la vida, el aire se puede acabar en cualquier momento.

Son días tristes por el deceso de personas, vidas, sentimientos y futuros.