15 octubre, 2013

Random ideas...


 
Hace poco pensaba en las personas que me son muy importantes, significativas, aquellas que siempre están por allí al alcance de la mano, o de una llamada, de aparecer cuando es el perfecto momento.
Y me descubrí sonriendo, porque el día de hoy, evaluando tomar decisiones importantes, me di cuenta que no hay nada que te comprometa más a hacer lo correcto, lo decente, que una simple frase dicha por las personas que más admiras y respetas, te puede volver consiente de tus decisiones, que frase es esa…? “ tú puedes hacer lo que tú quieras!.
Cuanta libertad y cuanta responsabilidad en una sentencia que suena a permiso absoluto. Yo he tenido la suerte de escuchar esta sentencia en la boca de magníficos seres humanos y por suerte de las más importantes personas en mi vida.
 
Claro esa libertan no me la otorgaron sIn inconvenientes…. Ahora puedo torturarlos incesantemente con la odiadas frases "yo puedo hacer lo que yo quiera" y por lo tanto ...“platícame” Jajaja,  en mi defensa diré que solo lo uso con esas personas que me interesan y quiero saber de ellos todo lo posible… así que los desafortunados que escuchan el "platícame"… es simplemente porque tienen una etiqueta de “persona muy importante para mí” .

31 enero, 2013

Escribir es un riesgo...



Y andaba x allí, revisando mis textos y escribiendo unas líneas, aquí y allá, y me encontre esto que escribo hace ya un rato, lo envie a mi buen amigo, Don Escritor, que en ese entonces insistia en que debía escribir un libro, me reviso y corrigio estas letras en alguna clasesilla que me dio por alli, Lo comparto y lo guardo aquí para no volverlo a perder, quizá y solo quizá le pueda ir agregando algunas paginas.

BELLA ROSS... ENTREGO EL TEXTO CORREGIDO. LO TUYO ES UNA CUESTION DE ENCONTRAR LA MUSICALIDAD... Y   ESO SE LOGRA UTILIZANDO BIEN PUNTOS, COMAS... PAUSAS. RITMO PUES
 
RAUL.

Envidio a los que escriben en serio. Yo vengo aquí a teclear lo que se me ocurrió, como una especie de impulso, pero hay quien puede labrar un texto, quien tiene la paciencia de cocinarlo, estructurarlo, darle forma y tono...

Yo no puedo hacerlo aunque muchas veces lo he intentado; me lo impide la desidia o la impaciencia. Pensaba en una novela: un argumento frágil, apenas perceptible, rodeado por una sensación he tenido desde hace años, cuando mi imaginación (o lo que creí lo era) llegaba y se sentaba a mi lado; cuando una mujer amamantaba a su hijo la calle o veía peleas callejeras.
 
No tuve clara la idea hasta el día en que esperaba para dormir y vi a un hombre... era una sombra. Medía más de uno ochenta. Tenía una de esas estructuras corporales que hacen que la ropa parezca algo que cuelga apenas. Su cabello era corto y sus ojos oscuras profundidades color de tierra vieja o de árbol ya opaco...

Estaba en el marco de la puerta. Esperaba. Sus brazos laxos inmóviles y arrojaba su peso sobre una pierna, luego sobre la otra. Él no hizo nada extraño, pero yo descubrí en mi propia mirada algo animal. Miedo.
 
Y entonces tuve claro lo que quería, huir Desde entonces he estado pensando en eso. Digo que lo escribiré, que he de hacerlo: cuando termine un capitulo de vida; cuando esté lejos, sola; cuando tenga tiempo. Los hombres y las mujeres somos distintos en eso: una habla sobre algo que va a escribir; el hombre va y lo escribe y ya. Somos distintos en eso y en otras cosas.

Ahora estoy a la orilla de mis pretextos. Me miro al espejo y me exije escribir,  me lo exige el tiempo que me sobra por las noches, el agua de la regadera por la mañana y el recuerdo de la sombra por las noches.
 
Así que ha llegado alguien que con misteriosa insistencia me pregunta por mis letras… y no empiezo. ¿Me saldrá un libro? Me saldrá un bodrio. La creación flota siempre entre esos dos polos. Escribir es correr un riesgo
 
RA.