Y andaba x allí, revisando mis textos y escribiendo unas líneas, aquí y allá, y me encontre esto que escribo hace ya un rato, lo envie a mi buen amigo, Don Escritor, que en ese entonces insistia en que debía escribir un libro, me reviso y corrigio estas letras en alguna clasesilla que me dio por alli, Lo comparto y lo guardo aquí para no volverlo a perder, quizá y solo quizá le pueda ir agregando algunas paginas.
BELLA ROSS... ENTREGO EL TEXTO CORREGIDO. LO TUYO ES UNA CUESTION DE ENCONTRAR LA MUSICALIDAD... Y ESO SE LOGRA UTILIZANDO BIEN PUNTOS, COMAS... PAUSAS. RITMO PUES
RAUL.
Envidio a los que escriben en serio. Yo vengo aquí a teclear lo que se me ocurrió, como una especie de impulso, pero hay quien puede labrar un texto, quien tiene la paciencia de cocinarlo, estructurarlo, darle forma y tono...
Yo no puedo hacerlo aunque muchas veces lo he intentado; me lo impide la desidia o la impaciencia.
Pensaba en una novela: un argumento frágil, apenas perceptible, rodeado por una sensación he tenido desde hace años, cuando mi imaginación (o lo que creí lo era) llegaba y se sentaba a mi lado; cuando una mujer amamantaba a su hijo la calle o veía peleas callejeras.
No tuve clara la idea hasta el día en que esperaba para dormir y vi a un hombre... era una sombra. Medía más de uno ochenta. Tenía una de esas estructuras corporales que hacen que la ropa parezca algo que cuelga apenas. Su cabello era corto y sus ojos oscuras profundidades color de tierra vieja o de árbol ya opaco...
Estaba en el marco de la puerta. Esperaba. Sus brazos laxos inmóviles y arrojaba su peso sobre una pierna, luego sobre la otra. Él no hizo nada extraño, pero yo descubrí en mi propia mirada algo animal. Miedo.
Y entonces tuve claro lo que quería, huir
Desde entonces he estado pensando en eso. Digo que lo escribiré, que he de hacerlo: cuando termine un capitulo de vida; cuando esté lejos, sola; cuando tenga tiempo.
Los hombres y las mujeres somos distintos en eso: una habla sobre algo que va a escribir; el hombre va y lo escribe y ya. Somos distintos en eso y en otras cosas.
Ahora estoy a la orilla de mis pretextos. Me miro al espejo y me exije escribir, me lo exige el tiempo que me sobra por las noches, el agua de la regadera por la mañana y el recuerdo de la sombra por las noches.
Ahora estoy a la orilla de mis pretextos. Me miro al espejo y me exije escribir, me lo exige el tiempo que me sobra por las noches, el agua de la regadera por la mañana y el recuerdo de la sombra por las noches.
Así que ha llegado alguien que con misteriosa insistencia me pregunta por mis letras… y no empiezo. ¿Me saldrá un libro? Me saldrá un bodrio. La creación flota siempre entre esos dos polos. Escribir es correr un riesgo
RA.









