A todos nos tocan cambios en la vida, el primero es dejar la casa de los padres e ir creciendo, arreglártelas solo, y mantener los lazos con la familia que te toco, y buscarte y crearte la familia que eliges, los amigos, la pareja…
Si prestas atención, si te empeñas, si juegas justo… y tienes un poco, un poco de suerte, quizá – solo quizá- la vida discurra lo más placidamente posible – aunque sea por un tiempo -.
A pesar de que mi vida ha tenido cambios, altibajos, inicios, despedidas definitivas y uno que otro reacomodo estelar… Soy una persona con suerte.
La vida es linda y me regala oportunidades para sonreír, una, dos, tres y más veces… Como a casi todo el mundo, me ha tocado reinventarme completa para poder funcionar en nuevos hábitats. Las metamorfosis son tan difíciles que a veces dan ganas de irse a llorar al río (yo he ido un par de veces). Hay que hacer una revisión personal, encontrarse, atreverse y creer.
Echar mano al espíritu, al animo, y al final lograr despertar y salir al mundo contento por las mañanas, y al regresar dormir con el gusto y la satisfacción de un día que se ha vivido bien.
Hoy estoy contenta, muy contenta, Soy una mujer con suerte… y solo para conjurarla, provocarla y conservarla, este fin de mes que visite la casa de Gina, traeré conmigo una macetita pequeña y muy delicada, llena con esos tréboles de cuatro hojas que viven y crecen porque si, porque quieren y pueden en el mini jardín de su casa, en ese jardín donde simplemente un día aparecieron.
Los tendré como fuente de inspiración. Porque me encantan y me motivan cuando estoy pesimista. Quizá si hay los suficientes, corte unos cuantos y los regale en una pequeña mica a todos los nuevos amigos, y quizá pueda reemplazar los que les di a mis amigos de siempre hace muchos, muchos años, solo para conjurar, renovar y reforzar su suerte.










